Fisioterapia Visceral

La Fisioterapia visceral comprende el tratamiento de la región abdominal. El origen de muchas afecciones de nuestro sistema músculo-esquelético está en nuestro sistema visceral.

La salud se perturba en función de las tensiones mecánicas que se producen en el organismo y se expresan por un aumento del tono muscular y una retracción del tejido conectivo o fascia. Esto va a afectar a la movilidad de las articulaciones y cadenas musculares generando una mal nutrición de los tejidos y un aumento de la toxicidad. Las alteraciones mecánicas no solo se producen a nivel muscular y articular, sino también a nivel visceral.

Todas las vísceras tienen movimiento, como cualquier otra estructura corporal, estando producido por:

Si no hay un buen movimiento visceral aparecen una serie de consecuencias. Al no haber un buen bombeo se produce un cúmulo de toxinas en la zona de movimiento, lo que genera una adherencia entre planos disminuyendo todavía más la movilidad.

Si la movilidad de una víscera disminuye, por ejemplo la de los intestinos, el bolo alimenticio no se va a empujar correctamente, lo que genera digestiones pesadas, gases, estreñimiento, etc. No obstante, cuando tenemos una alteración visceral no sólo podemos tener dolores viscerales, sino también síntomas que pueden ser en más zonas del cuerpo, ya que las vísceras dan dolor referido (dolor a distancia del lugar de origen).

Este último aspecto cobra sentido al entender el cuerpo como un conjunto: el sistema musculo-esquelético y visceral están anatómica y funcionalmente relacionados, por lo que los órganos internos a menudo se ven afectados y viceversa.

Algunos ejemplos de dolor referido son, entre otros:

  • El dolor producido en el brazo por una alteración del corazón.
  • El dolor que provoca el hígado en el hombro derecho.
  • Mareos y cervicalgias por tensiones en el diafragma o disfunciones de estómago.
  • Lumbalgias por alteraciones del riñón o disfunciones del hígado.


Es por ello que el tratamiento visceral es importante y necesario para resolver muchas disfunciones musculares cuyo origen reside en las vísceras.

El tratamiento consiste en liberar, mediante técnicas manuales, las adherencias, restricciones y retracciones de los tejidos con la finalidad de devolver el movimiento a la estructura alterada.
En muchas ocasiones es necesario complementar el tratamiento con cambios en alimentación y gimnasia hipopresiva.
En definitiva, un buen movimiento diafragmático y un buen movimiento visceral es imprescindible para tener una buena SALUD.

Para el ÉXITO de cualquier TRATAMIENTO, además de la atención del fisioterapeuta, es imprescindible la COLABORACIÓN del PACIENTE en las indicaciones que le haya dado su especialista.